Por suerte, llego justo a tiempo. Le doy la invitación al guardia de la puerta muerta de miedo. Si se le ocurre por confirmar que mi nombre es Carolina y me pide mi tarjeta de identificación, se acaba todo.
Por suerte no lo hace, simplemente me da la bienvenida y me indica que pase hacia el interior del local. El lugar está hermoso, como de costumbre la decoración está perfectamente seleccionada, pero no tengo tiempo que perder, así que, de inmediato, me pongo a buscar a Harry entre la multitud