A la siguiente mañana mis ojos se abren lentamente. Siento todo mi cuerpo adolorido como si hubiese hecho mucho ejercicio el día anterior, pero mi mente amanece con la misma sensación de paz con la que se acostó, por lo menos hasta que miro a mis lados y descubro que soy la única que está en la cama.
Esto no había sucedido nunca antes. Siempre habíamos esperado hasta que el último de nosotros, que siempre era Robert, se despertase, pero hoy, ninguno de los dos está aquí conmigo. Algo es diferen