- Pero bueno, bueno ¿qué tenemos aquí? Nuestra chica se está poniendo exigente y mandona, me encanta –me dice Robert
Yo no respondo, simplemente salgo caminando escaleras arriba hacia el dormitorio y los chicos, inmediatamente, comienzan a ir detrás de mí. Una vez ahí, ellos me miran y avanzan hacia mí muy lento, como si yo fuera la presa que tienen que devorar, haciéndome sentir deliciosamente deseada.
- Quítate la ropa, Pao –me ordena Harry
- Solo si ustedes lo hacen primero –los tiento
-