Irme con él fuera de aquí ni siquiera es algo que me tenga que pensar. Su forma de acercarse a mí siempre es demasiado agresiva y directa, no se trae jueguitos en las manos ni nada por el estilo. Siendo sincera, me da miedo solo la idea de quedarme a solas con él en un lugar apartado del ojo público.
Otra de las razones por las que nunca diría que sí es por el plan que tenemos. Si algún camarógrafo nos atrapa con su obturador todo se va por el retrete. Que nos vean a los dos juntos está planifi