Ramón
El sol apenas asoma en el horizonte cuando llego a la empresa. La mañana es fría y el aire tiene un toque de humedad, pero yo me siento más vivo que nunca. El día de hoy marca el inicio de algo grande.
La presidencia de la empresa finalmente ha caído en mis manos, y Alessandro, el inútil, me la ha entregado en bandeja de plata. Puedo ver el desconcierto en los ojos de algunos empleados mientras camino por los pasillos. Saben que algo ha cambiado, pero no tienen ni idea de cuánto.
Cuando l