Valeria
La mañana del lunes me despierto sintiendo las manos de Alessandro acariciando mi abdomen de manera perezosa, debajo de su camisa que estoy usando para dormir, mientras que mi espalda está recostada contra su pecho desnudo.
Todo esto es completamente nuevo para mí y no sé exactamente cómo debo actuar, en especial después de todo lo que hablamos e hicimos anoche.
Solo recordarlo hace que me acalore, y es que si en Grecia había sido genial, entonces anoche fue simplemente increíble.
Toman