Valeria
El hecho de haber pasado una mala noche me pasa factura, porque cuándo algo me mueve el hombro y dice mi nombre, me doy cuenta que me he dormido durante las dos horas y media que dura el vuelo de Milán a Atenas.
Lo cuál ha sido una bendición, porque no habría podido soportar que Alessandro me siguiera haciendo preguntas. Hoy ha sido el día más extraño de todos desde que me fui a vivir con él. Casi no parecía el empresario frío y cruel de siempre y no sé cómo sentirme al respecto.
Sin em