Valeria
El cuerpo no me deja de temblar.
No sé cuántas veces me han puesto calmantes o cuántos días llevo en el hospital, pero la próxima vez que abro los ojos me sorprendo al darme cuenta que estoy en mi habitación de la mansión y no solo eso, sino que enfrente mío, sentado en su silla de ruedas se encuentra Alessandro.
Los ojos fríos y oscuros de Alessandro están fijos en mí y por un segundo, al darse cuenta que he despertado me parece ver que algo en su mirada se suaviza, pero de inmediato la