La competencia dio comienzo, obviamente Austin y yo no podíamos compartir, más eso no prohibió que pusiéramos nuestra creatividad a prueba.
—Te apuesto a que puedo diseñar una galleta maestra. — Declaró con un tono divertido.
—¿Una galleta maestra? — Pregunté sonriendo con algo de burla en mi voz. Austin me miró y luego asintió.
—Bien, mi galleta superará a la tuya.
—Ay ajá. —Soltó y tomó una manga pastelera con glaseado para comenzar con su supuesto arte. Yo hice lo mismo. Decoré mi galleta co