—¿Llevar a mis primos a la competencia de galletas de jengibre? — Asentí. Austin suspiró y tomó asiento en la cama. Lo miré con curiosidad.
—¿En serio quieres llevarlos?
—¿Por qué no? Mañana tengo un tiempo libre, podemos ir los cuatro, siempre actuar como la pareja enamorada que somos y además, ayudaríamos a distraer a los chicos. Es claro que ellos se encuentran en un momento de estrés.
—Lo sé. — Austin pasó su mano sobre su cabello y luego asintió. — Bien, creo que mataríamos dos pájaros de