Estaba nerviosa, claro que sí. Gretel tenía un carácter realmente fuerte, incluso más que el mío. Y eso que yo era quien la defendía en el orfanato. Cómo cambiaban las cosas.
—¿Por qué no sale? — Gretel ya se había tardado ahí dentro de la habitación. Miré a Austin y también se veía nervioso, al menos no se movía como yo.
—Seguro se está lavando la cara. — En ese momento la puerta se abrió y Gretel salió vistiendo un pants gris, un sudadero. Tenía una diadema en su cabeza y el cabello atado, ad