¿Quién pudo infligirle tales heridas y por qué luchaba? ¿A quién mató? La limpié y pasé a la de sus pómulos. Su suave aliento me recordó lo cerca que están nuestros rostros. Mis ojos volvieron a posarse en sus labios, que me invitaban a hacerlo.
'Bésalo ya', gimió Joy.
Las ganas eran insoportables. Quería saborear sus labios en los míos. Quería sentirlos, lo deliciosos que se sentían, y sin precaución, me incliné y coloqué mis labios sobre los suyos. Sus labios no eran tan duros como el resto