MORFEO
Avancé en silencio por el poco iluminado pasillo del palacio, tan silenciosamente como pude, esforzándome por no llamar la atención ni causar ningún alboroto con mi marcha imprevista. Todos descubrirían mi ausencia al despertar. El palacio permanecía en silencio, aunque por las paredes flotaban ecos lejanos de alegres risas femeninas y una profunda voz masculina. Sabía que eran Laika y Karim. Parecían encajar a la perfección, algo que se me había escapado hasta ahora.
El cielo nocturno,