"La bella dama no sobrevivirá, aunque debiera hacerlo. El olor de este lugar la enviaría de vuelta al otro lado".
Lo miré fijamente. "¿Cómo te atreves?", gruñí, mi ira iba en aumento.
"Me pondré a trabajar ahora", respondió Odín, y se inclinó junto a la dama, sin querer provocarme.
Recogí en silencio las vasijas de vino vacías y los huesos secos que había por el lugar mientras Odín le tomaba el pulso. De vez en cuando les echaba un vistazo. Sabía todo lo que estaba haciendo, pero no quería da