Allegra estaba durmiendo, llegó el amanecer, el clima era fresco, alguien tocó a la puerta y la joven se apuró a levantarse, se puso su bata de dormir y caminó al salón, recordó que Michael ya no vivía a su lado, el hombre arrendó su propio departamento. La joven abrió la puerta encontró a Denzel con el gesto vulnerable y suplicante
—¿Denzel, estás bien?
Denzel no respondió, ni esperó que le permitiera ingresar, entró por su propio pie
—Necesito que hablemos —dijo Denzel, su voz sonaba apresu