—Luces radiante, Charlize —ruborizada, bajé la mirada.
—Y tú estás guapísimo, James —sonrió.
Justo como él había dicho, ambos vestíamos de etiqueta. Al abordar el yate, me sorprendí al ver en nuestro camarote la vestimenta que llevaríamos esa noche. Él usaba un traje grisáceo que combinaba bastante bien con sus ojos, yo por otro lado, usaba un vestido de color rojo sangre, el cual, amoldaba perfetamente mis curvas, esa vez hice un peinado y maquillaje más elaborado, debo admitir que me tardé má