Fabricio: —¡No te puedo creer!
James: —Fue una escena bastante divertida.
Fabricio: —¡Pero claro que lo fue! Me hubiese encantado estar en presencia de esa tremenda bofetada.
Fruncí el ceño.
James: —La hermana casi se caga en los pantalones —comenzó a reír.
¿Qué rayos?
Pasé mi mano por el rostro y poco a poco abrí los ojos. James y yo, continuábamos en la misma posición de la noche anterior, sólo que ...
—¿Por qué hablas con mi amigo? —pregunté.
—Ah, despertaste, sólo ponía al día a Fabricio.