Me puse de pie y entré al cuarto de baño para tomar una ducha, cepillé mis dientes, pero esa vez, en lugar de mirar una foto de Stefan —y no porque ya no tuviera mi móvil—, miré el fondo de pantalla de James, a pesar de que la foto fue imprevista, salió maravillosa.
Después de veinte minutos, me encontraba lista, James ya estaba en el mini comedor, esperándome con el desayuno. Me sentía nerviosa con cada paso que daba hacía él, pero no iba retroceder, ya era un hecho de que tendría sexo con es