CAPÍTULO 52
Bianca
Abrí los ojos lentamente, sintiendo una pesadez deliciosa en los párpados. Por un segundo, el terror de la noche anterior —el apagón, los gritos, la sombra sin rostro de mi pesadilla— pareció lejano, una historia contada por alguien más.
Sin embargo, antes de mover un solo músculo, una sensación gélida me recorrió la nuca. Tuve la extraña y vívida sensación de que habíamos estado siendo observados. Gire la cabeza con cautela, esperando encontrar a Lupe en el sillón o a algún