CAPÍTULO 111
Bianca
Antes de salir del despacho de Obsidiana, alguien tocó la puerta.
Vittorio Rossi entró.
— Quién diría... es cierto —soltó Vittorio, deteniéndose a unos pasos del escritorio, cruzando los brazos mientras me escaneaba con esos ojos oscuros y carentes de toda piedad— Quería comprobar por mis propios ojos que estás a cargo, Bianca. Los rumores en los muelles decían que la casa Sterling ahora era gobernada por una reina de cristal, pero ver la firmeza en tu mirada me confirma qu