CAPÍTULO 109
Bianca
Me encontraba sentada a la par de Jaxson, en una habitación totalmente cambiada que ahora parece una sala de hospital.
Jaxson seguía pálido, con las facciones endurecidas por el dolor latente de la cirugía y el veneno que aún corría por sus venas. No abre los ojos. Sus párpados permanecían sellados, ajenos a las luces de la ciudad que parpadeaban afuera y al vacío que su ausencia dejaba en los pasillos de la finca.
Le tomé la mano derecha, entrelazando mis dedos con los suy