Dos días después, el sol brillaba con fuerza en un cielo despejado, prometiendo un día perfecto. Daniel estaba en la joyería, contemplando el hermoso anillo de diamantes que había elegido con tanto cuidado. El joyero le sonrió, envuelto en un aire de complicidad.
―Es un gran anillo ―dijo el joyero, mientras envolvía la joya en una elegante caja de terciopelo negro―. Estoy seguro de que le encantará.
Daniel sonrió, su corazón latiendo con fuerza. Sabía que este anillo no solo era un símbolo de s