Isabel alcanzó a agarrar la mano de Valeria justo cuando esta iba a dar el último paso para dirigirse al pasillo largo. El contacto repentino hizo que Valeria se detuviera en seco, pero no pudo evitar el estremecimiento que recorrió su cuerpo. Sin embargo, antes de que Valeria pudiera reaccionar, Isabel, con una furia descontrolada en los ojos, le tomó del cuello con una mano firme, apretando su garganta con una fuerza que hizo que Valeria soltara un gemido de sorpresa y dolor.
—¡Necesito que m