Una hora despues llegaron a la suite del hotel, abrieron la puerta y luego se cerró la puerta automáticamente.
—Eres un hombre irresistible, la intimidad contigo, tu piel, me está convirtiendo en una mujer adictiva,
Daniel la miró intensamente, sus ojos oscurecidos por el deseo que crecía entre ambos. La atmósfera en la suite del hotel era sofocante, cargada de tensión y de una urgencia palpable. Afuera, la ciudad comenzaba a encenderse con las luces nocturnas, pero ellos estaban atrapados en s