Al regresar a la oficina, Valeria sintió una mezcla de emociones. Su vuelta no solo era un regreso físico al lugar que había aprendido a llamar hogar, sino también un renacimiento emocional. Con cada paso que daba junto a Daniel, sentía cómo las heridas del pasado comenzaban a cicatrizar, y algo nuevo y prometedor surgía entre ellos. Daniel no solo se había convertido en un apoyo invaluable durante su recuperación, sino también en un pilar en el que podía confiar, tanto profesional como persona