Gabriel llegó a esa mañana, en compañía de Kathy, al club de pesca porque habían quedado en charlar sobre una propuesta de negocio que la joven traía. Ella quería trabajar con él por un tiempo mientras que organizaba las prácticas de su maestría y pensaban que él le podía brindar el espacio y el lugar para poder ejercer lo que estaba aprendiendo sobre mercadotecnia, además de un motivo secreto y personal.
Leonardo, al pasar por su lado y reconocerlo de inmediato, le saludó.
—Señor Cooper, bueno