La mañana comienza con un silencio incómodo en la casa. Einar, como siempre, está despierto temprano, revisando documentos en su despacho. Su rostro está sereno, pero su mente está llena de pensamientos contradictorios. No entiende por qué, a pesar de su intención de mantener las cosas bajo control, Lía ocupa cada rincón de su mente.
— Necesito mantenerme firme. Esto no cambia nada. —murmura para sí mismo, cerrando un expediente con más fuerza de la necesaria.
Pero el aroma de café que llega de