Capítulo 30
Alejandro
Ni siquiera la copa de whisky más fuerte puede pasar el mal sabor de las palabras de Marina. Eran como una herida abierta a la que le echaban limón a cada segundo.
Después de que se diera aquella discusión entre nosotros en medio de la carretera, Marina vino conmigo directamente hasta la propiedad la que me estoy quedando, cosa que obviamente no le vino para nada en gracia. Ella solo se dedicó a buscar a los niños y cuando la empleada de servicio la llevo con ellos, se en