Capítulo 55
Marina
Ya hacía un rato que había despertado y me encontraba metida junto a Sabrina en una especie de bodega abandonada. De la cual ni salía, ni enteraba algún ruido. Solamente me aferraba a la manilla de Dilan y rezaba para que Alejandro se diera cuenta de la señal. Bendita sea la hora en que a mi hijo se le ocurrió darme esto para que me protegiera.
– Es inútil no hay salida – dijo Sabrina en su quinto intento de abrir la puerta.
– Cálmate prima, es más que obvio que no hay ningun