LEILA
Mi corazón late con fuerza mientras salimos de la oficina de Audrey. Nelly está a mi lado, sonriendo como si ella misma acabara de recibir la noticia. Me siento mareada, abrumada por la posibilidad que acaban de poner en mis manos. Modelo de una empresa reconocida. Ni en mis sueños más locos pensé que algo así pudiera pasarme, y mucho menos en este momento de mi vida.
—Leila, te dije que hoy sería un buen día —dice Nelly, dándome un leve empujón con su codo—. Ahora solo falta que lo creas