LEILA
Salimos del café y nos dirigimos de regreso al auto. El sol sigue brillando y el aire fresco llena mis pulmones, dándome una nueva perspectiva sobre todo lo que ha ocurrido.
—Audrey, en serio, gracias por todo. Ha sido un día fantástico y lo necesitaba más de lo que creía —le digo sinceramente mientras nos acercamos al coche.
Ella sonríe, una sonrisa que parece irradiar una luz cálida y reconfortante.
—De nada, me alegra ha
berte hecho sentir bien. Y recuerda, estoy aquí para lo que neces