El hermoso millonario de mirada verde como esmeralda y cabellos tan dorados como el sol no estuvo muy seguro de que hizo cuando escucho aquella noticia escapar de los labios de Selena, si suspiro o ahogo un grito de terror.
Iba a ser padre. Mierda, aquello iba a pasar, mejor dicho, aquello ya estaba pasando.
No estaba listo, no estaba preparado y sin lugar a dudas no deseaba para nada tener que correr en contra del tiempo. Intentando con todas sus fuerzas ganar una absurda batalla ya perdida, p