Mi boca se tuerce al ver a la chica de la máscara agraviada. Al parecer es un dulce conejito esta noche, ella usa máscaras interesantes. Le doy la última calada a mi cigarro.
Ella es una fanática del oro, nada fuera de lo común, entonces, ¿Por qué no soportó verla así?.
—¿Por qué negarte?, no algo fuera de lo común para tí, ¿No es tu trabajo?.—Solo hubo silencio —¿Ahora eres muda?.
—No trabajo aquí porque quiero, usted robó mi virginidad, solo quería ser una mesera normal, ¡No quería terminar a