Un feliz matrimonio italiano
Un feliz matrimonio italiano
Por: Cynthiasindysandy
Capítulo 1. En deuda.

A pesar de que vivía en una enorme y lujosa casa, desde que mi madre falleció cuando tenía solo trece años, apenas volví a conocer el amor y el afecto. Nunca me sentí protegida ni amada por mi padre, él era un hombre ausente y demasiado ambicioso, únicamente interesado en el dinero y el poder. Por este motivo cuando escuché en la planta principal los gritos de mi padre y de aquellos hombres comprendí enseguida que alguno de sus apuestas habituales había salido demasiado mal, pero nunca pensé que me vería salpicada terriblemente por sus actos.

Recuerdo que caminé rápidamente pero también sigilosamente hacia el final del piso y me asome con cuidado en la esquina que daba a las escaleras de caracol, y que me otorgaba una vista directa a la gran entrada de la casa.

_Nos debes exactamente dieciocho mil euros y sabías que pasaríamos a recibir el pago hoy.

Había dos hombres perfectamente trajeados, eran muy fuertes, altos, con el pelo engominado y aspecto elegante pero también duro, y él primero le dijo eso a mi padre gritando y lo observaba fijamente como un gran depredador a punto de merendarse a su presa.

_Si lo sé.

Dijo con tono bajo y desesperado, en un intento de darles làstima  y ganar un poco más de tiempo.

_Pero necesito más tiempo para conseguir el dinero si Anthony pudiese...

Pronunció aquel nombre y enseguida entendí que aquellos dos hombres trabajaban para otro que seguramente sería muy poderoso para tener ese tipo de empleados a su cargo, que parecían verdaderos seguridades personales, o incluso peligrosos sicarios.

¿Para qué apuestas en las carreras dinero que no tienes si luego necesitas más tiempo para pagar?

Preguntó el otro a modo de burla con bastante ironía  dibujando en su rosttro una horrible sonrisa.

Cuando dijo carreras entendí enseguida a lo que se referían, mi padre era especialista en sacar dinero de cualquier lugar, y uno de ellos eran las apuestas en las carreras de caballos... nunca antes había perdido, incluso había ganado grandes cantidades de dinero que despues solía gastar también rápidamente, suponía que su buena suerte se le había subido demasiado a la cabeza y había aterrizado con una gran perdida contra la gente equivocada.

_Si no tienes dinero ya no hay mucho decir...

Dijo el primero que habia escuchado hablar, y que era él más grande físicamente... y en ese justo instante lanzó un gran golpe a mi padre sobre el estómago provocando que gruñiese de dolor.

_No, no, no por favor...

Suplicó mi progenitor.

Pero justo al segundo el otro le golpeó en la cara varios veces y fue cuando cayó al suelo en el acto entre gritos.

_Solo dos días por favor, de verdad que pagaré todo.

_No te creo Baldini.

Dijo el hombre quehabía  lanzado el primer puñetazo, y sacó rápido de su bolsillo un arma que empuñó contra mi padre.

Yo estaba paralizada, mis lágrimas caían por mis mejillas y no sabía si gritar o volver a mi habitación y llamar por mi móvil a la policía. Aunque estaba claro que aquellos tipos eran mafiosos muy peligrosos, y era un secreto a voces que en la Italia de sur, y sobre todo en Nápoles, la policía hacía caso omiso ante aquellos actos delictivos.

_Mil euros más por día... ese es el trato.

Dijo entonces mientras seguía empunando la pistola en dirección a la cara de mi padre, que yacía a pocos metros ensangrentado en el suelo.

_Sí, sí, no hay problema.

Ambos se miraron entre ellos sonriéndose y fue cuando ese horrible hombre escondió su pistola.

_Volveremos en dos días a cobrar lo que le pertenece a nuestro jefe, y esta vez serán veintemil euros... no nos hagas perder más el tiempo.

_Y si no tienes el dinero, seguro que nuestro querido jefe acepta esta preciosa casa a modo de pago.

Dijo el otro bastante serio.

¿Nuestra casa? Esa casa era de mi madre y me la había dejado al morir, era lujoso y enorme, y costaba mucho más que aquella suma de dinero. Pero en aquel momento tuve claro que gracias a los actos turbios de mi padre me vería en la calle y sin mi hogar.

Después de aquello, inmediatamente llamé a mi abuelita materna, que vivía en un pueblo cercano a nosotros, y ella decidió venir a la casa a quedarse conmigo para mantenerme a salvo. Ella era el único familiar en quien podía confiar y que parecía preocuparse por mi.

_Tu papá no puede vender esta casa sin tu autorización, estate tranquila... y si eso sucediese de alguna forma tomaríamos acciones legales y podrías venir a vivir conmigo hasta que todo se solucionase.

Me dijo calmada y eso consiguió aliviarme un poco. Ambas estábamos en el gran jardín bebiendo una taza de café con panecillos dulces, mi padre llevaba un día y medio sin aparecer por la casa. En ese momento llamaron al timbre, con miedo decidí ver quién era, si eran los homres de la mafia estaba dispuesta a llamar a la policía, pasase lo que pasase. Mi abuelita decidió acompañarme y al mirar por la mirilla solo vi un matrimonio de mediana edad que no conocia de nada, pero decidí abrir ya que parecían inofensivos.

_¿Eres Dianora?

_Sí, ¿Quiénes son ustedes?

_Debes acompañarnos.

_¿Cómo? ¿A dónde?

Tu padre nos ha pedido que hablasemos contigo sobre un asunto económico.

_Yo no tengo nada que ver con los asuntos de mi padre.

_Ahora sí.

Dijo el hombre sacando unapequeña  arma de su bolsillo. _Podemos hacer esto por las buenas o por las malas.

_¿Pero qué quieren de mi niña?

Gritó mi abuela desconsolada, pero ellos no le prestaron atención, aquella mujer de unas cuarenta años me agarró a la fuerza del brazo derecho y se dispuso a llevarme dentro de un vehículo lujoso que estaba justo aparcado enfrente de la casa.

_Tu padre te ha vendido a nosotros por una gran suma de dinero, y no me extraña eres más hermosa de lo que imaginé con las fotos que me enseñó.

Dijo el hombre riéndose.

_Trabajaras para mi en mi casa de citas hasta que cubras el dinero que le di generando mucho más.

_¡¿Cómo?! ¡No, no!

Gritó mi abuelita y se dispuso a tirarse encima del otro llena de ira, pero este laapartó  de un manotazo, cayendo mi abuela como un pajarillo contra la puerta de la casa mientras lloraba desconsolada. Algún tiempo despues supe que mi abuela materna, la única persona en el mundo que me amaba, acabo en el hospital víctima de un ataque al corazón por el estado de ira y nervios en el que quedó.

Tan solo una hora después me habían llevado a un sucio y oscuro local de carretera en el que había muchas otras mujeres víctimas de la trata de blancas, la mujer que había venido a mi casa me encerró en una pequeña habitación y me obligó a desnudarme y ponerme un vestido minúsculo rojo que había sobre la cama. Luego me maquilló ella misma de manera exagerada y moldeó mi cabello llenándolo de laca.

Tony ha pensado que eres demasiado bonita para los clientes de recursos económicos normales,  que solo pagan por servicios sexuales ocasionales. Así que..

_¿Qué? ¿Qué pasará conmigo?

_Serás subastada, y si tienes suerte te comprará algún cliente muy rico.

Yo estaba completamente impactada ante sus palabras no podía creer lo que me estaba diciendo y en qué situación me encontraba. Estaba increiblemente triste, mi padre siempre fue un hombre lleno de adiccines que me maltrató, pero nunca pensé que le importaba tan poco para llegar a venderme a un desconocido.

Así que solo se me ocurrió antes de que me subiesen a un escenario ante cientos de hombres elegantes trajeados, como si yo  fuese una simple mercancía sin corazón, intentar negociar con aquel sucio hombre.

_Puedes quedarte con mi casa.

Dije desesperada.

_Puedo darte hoy mismo las llaves si volvimos allí y dejas que me vaya.

_Pienso que por tu enorme belleza puedo sacar mas de ti vendiéndote que quedándome con tu casa.

Prácticamente me empujó hacia el centro del escenario y gritó.

_¡Empecemos por cuarenta mil euros! ¡Esta preciosa jovencita vale eso y más!

Y varios hombres enseguida levantaron letreros pujando dinero. La cantidad rápidamente fue subiendo, yo me estaba mareando, dejé de observar, las luces de focos me pegaban en la cara, hasta que escuché la cifra de dos cientos mil euros.

Aquí tienes a la chica, ahora pasa por el mostrador a dejar el cheque.

Dijo a modo de orden, minutos después yo ya había bajado del mostrador, acababa de ser vendida por esa última cifra.

El hombre era joven, de unos treinta y pocos años y sumamente atractivo, tanto que me sentí avergonzada de que un tipo tan extremadamente sexy me conociese en aquella bochornosa y humillante situación.

_No ofrezco más de quince mil euros y miró hacia otro lado ante los negocios ilegales que estas haciendo amigo...

_¿Cómo?

Dijo el dueño del burdel entre risas.

_Te lo diré mas claramente. Si no dejas que esta pobre muchacha se venga conmigo, voy a quemar este antro contigo dentro... no sin antes asegurarme que cada una de las mujeres que tienes retenidas en el en contra de su voluntad salgan y vean como mueres lentamente en las llamas.

_¿Pero qué?...

Dijo agresivamente mientras se disponía a atacar a aquel hombre de estructura fuerte, alto, y de ojos azules claros e hipnóticos. Pero en ese moomento, dos hombres que iban con él se lanzaron sobre el dueño a modo de barrera.

_¿Intentas algo amigo?

_¿Quiénes sois vosotros?

Dijo dirigiéndose a dos enormes hombres que lo acompañaban y se le pusieron enfrente a modo de seguridad .

_Soy el hijo de Barone , y le voy a pedir por las buenas que me dejes que esta princesa salga de aquui conmigo.

El dueño del local al escuchar aquel apellido se puso completamente pálido y claramente muy nervioso.

Sí, perdóname, no sabía que eras un ..., te pido disculpas, ha sido todo un malentendido.

_Disculpas aceptadas.

Puedes llevarte a la chica sin problemas, ni siquiera pensaba reternerla.

Dijo mintiendo claramente.

_Muchacha, puedes irte... ha sido todo un error.

Yo que estaba detrás de ese maldito hombre sin escrúpulos, caminé algunos metros encorbada y asustada como un animalito indefenso hasta colocarme al lado de aquel hermoso hombre que no conocía y que resultaba haber sido mi salvador. Había salvado mi vida, no quería ni pesar que hubiese sido de mi futuro si aquel hombre no hubiese aparecido en mi camino.

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