Hace más de dos semanas que me mudé a la mansión, la debilidad de Regina ha mejorado y los doctores nos explicaron que no se debe a su enfermedad, sino que es otro el motivo.
Sin embargo, aún no nos han dado un diagnóstico lo cual nos preocupa muchísimo.
Durante esté tiempo he ignorado a David todo lo que he podido, pero es muy complicado.
—Es muy terca, demasiado.—Me comenta Hugo refiriéndose a Regina—No quiere escucharme
—Hay soluciones, guapo, existen otros métodos —Lleve mis manos a su meji