Capitulo 31.

Corrí hacia el baño y con una velocidad digna de una súper heroína limpie mi cara de los rastros de maquillaje corrido. De todas formas sabia que se iba a dar cuenta que había estado llorando, ya que mis ojos rojos e hinchados me delataban.

Le abrí la puerta de abajo y lo espere en la entrada de mi apartamento, con SEÑOR en mis brazos, realmente el nombre que le había elegido le quedaba bien a mi n

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