Isabella y Liana, la cocinera, estaban preparando el desayuno cuando Hannah entró en la cocina. Ambas conversaban entre risas mientras cortaban frutas y Liana revolvían algo en la estufa.
A Hannah le gustaba la sencillez de los padres de Teo. A pesar de tener varias personas encargándose de casi todo en la casa, ellos parecían disfrutar realizando tareas cotidianas. A ella le encantaba unirse a esos momentos, porque la hacían sentir parte de la familia. Y mientras más se sentía así, más crecía