Unas horas antes…
Piper no había podido prestar atención a nada de lo que la docente había explicado. Le resultaba imposible concentrarse en algo cuando lo único en lo que podía pensar era en la amenaza de Alice. Era casi un milagro que no hubiera empezado a hiperventilar, porque cada vez que recordaba aquella conversación sentía una opresión en el pecho, como si las paredes se cerraran a su alrededor.
—Eso es todo por hoy —anunció la docente.
Piper prácticamente arrojó sus cosas dentro de la m