Piper podía escuchar los latidos de su corazón con una intensidad creciente mientras seguía a Alice a través del campus. La mujer se desvió entre una de las edificaciones, alejándolas de las miradas de otros estudiantes, y entonces se volvió hacia ella. Pero tan solo se quedó observándola en silencio durante unos segundos que comenzaron a sentirse eternos.
—¿Qué es lo que quieres? —preguntó Piper, sin poder resistir más—. Y, por favor, sé rápida; tengo clases a las que llegar.
Los labios de Ali