Lionetta Benedetti, la esposa del hermano de Teo, era aún más impresionante en persona. Su cabello, negro como la noche, contrastaba con su piel clara, y estaba tan en buena forma que nadie habría imaginado que había tenido dos hijos al mismo tiempo. Pero lo que realmente la hacía destacar era la sonrisa sincera que iluminaba su rostro.
—Es un gusto conocerte al fin en persona —dijo ella, envolviendo a Hannah en un abrazo fuerte—. Me he divertido mucho hablando contigo por teléfono, pero moría p