A Teo no le gustó el sonido de esa palabra. Escuchar a Hannah hablar de divorcio con tanta naturalidad le provocó una desazón. El recordatorio de que lo que tenían no era real, incluso si así se sentía, y que tenía una fecha de caducidad establecida. Aunque últimamente había pensado cada vez menos en ello —¿para qué preocuparse por algo que aún estaba lejos?
Pero esta vez no pudo tranquilizarse con ese simple pensamiento en ese momento.
—Toda mi familia ha caído bajo tu encanto —dijo, intentan