Colton dio un paso adelante apenas vio aparecer a Piper y abrió la puerta del copiloto. Ella le regaló una sonrisa antes de subir al auto. Él cerró la puerta y rodeó el vehículo. Ya en la privacidad del interior, resguardados por los vidrios tintados, le tomó el mentón y la besó.
—Hola, roja —susurró contra sus labios, esbozando una sonrisa.
—Llegaste bastante rápido.
—Antes de que me llamaras, pasaba cerca y decidí venir de una vez.
—Es la segunda vez —comentó Piper, con el entrecejo fruncido.