Teo se fue deslizando lentamente en el interior cálido y húmedo de Hannah. Se sentía demasiado bien a su alrededor, pero también era una condena. Una dulce tortura que lo hacía la razón poco a poco. Estaba usando toda su fuerza de control para no hundirse en ella de un solo golpe. Sus músculos cada vez más tensos.
Cuando por fin su miembro llegó profundo dentro de ella, los labios de Hannah se abrieron y dejaron escapar un suspiro entrecortado. Su mirada, brillante y vulnerable, chocó con la d