Colton le dio otro sorbo a su vaso de whisky y miró su reloj de muñeca por tercera vez. Alice llegaba quince minutos tarde, como siempre. Si no la conociera, se habría puesto de pie hace un buen rato y se habría marchado, pero la puntualidad nunca había sido su fuerte. Alguna vez habían discutido por ello, pero había terminado por adaptarse.
Estaba a punto de llamar al mesero para pedir su orden cuando la vio entrar al restaurante. Alice se detuvo un segundo en la puerta, se acomodó los lentes