—Antes de que continúes, creo que debo decirte que no tengo estudios superiores y no sé mucho sobre trabajar en una oficina —explicó Maya—. Podría aprender; de hecho, aprendo muy rápido, pero no quiero hacerte perder el tiempo.
Thiago le sonrió.
—Aprecio tu sinceridad y, descuida, no es nada de eso.
—¿Entonces?
—Necesito a alguien que se encargue de mis asuntos personales y de mi departamento.
—¿Se refiere a limpiar y cocinar?
—No. Ya tengo un equipo de limpieza y rara vez como comida casera —r