La mirada de Damian pasó del rostro de Adeline al de Sebastian. —Señor Harmon, qué coincidencia —dijo secamente.
Los labios de Gerald se crisparon en una mueca burlona. —Más que una coincidencia. Justo vimos al Sr. Harmon ayudando a Adeline con su pastel.
Gerald se mofaba de ellos con sarcasmo por un simple gesto de cortesía. Las palabras eran punzantes, pero a Damian no parecía importarle a quién iban dirigidas realmente. Adeline le lanzó una mirada gélida y comenzó a caminar hacia la entrada