La mirada de Adeline se agudizó de inmediato, sintiendo una punzada de indignación que le recorrió la espina dorsal. —¿Eso dijo, Valentina? ¿Dijo que mis diseños eran malos?
La pequeña asintió con la cabeza, agitando sus manos en el agua tibia de la tina. —Sí. El primo de Sienna hablaba muy fuerte. Decía que tus dibujos eran aburridos y que no sabías nada de edificios grandes. —Valentina hizo un puchero de disgusto—. También dijo que el tío no debería darte el proyecto del parque porque tú solo