Bernard Clarke desconocía la compleja relación entre Adeline y Damian. Con la seguridad que le brindaba la palabra de Simon, dio por zanjado el asunto profesional y comentó con una sonrisa:
—Está bien. De lo contrario, tampoco podré aceptar el cargo de consultor.
Al oír esto, Simon se sobresaltó. No esperaba que Bernard valorara tanto a Adeline. Quedaba claro que, si no la contrataban, perderían también al mentor. Simon se convenció de que tendría que hablar seriamente con el señor Thorne e ins