Damian se aferró a una pequeña esperanza: que Adeline simplemente estuviera apostando a que él no firmaría para presionarlo. Pero ahora, esa esperanza se sentía tenue y lejana. Se quedó mirando el mensaje en la pantalla, ignorando por completo su entorno hasta que Claude alzó la voz.
—¡Señor Thorne! Damian reaccionó y lo miró con frialdad. —Ya estamos todos, señor. ¿Empezamos la reunión? —Bien —respondió Damian con un seco "mm" y bajó la mirada para escribirle a Adeline antes de apagar el móvil