Pero Sienna no se dio por vencida: —Tu mamá ya había vendido estos cuadros, pero papá los compró de nuevo. Claro, si tanto te gustan, puedes pedirle a él que te los deje en su testamento. Yo no me opondré. Pero ahora no puedes llevártelos porque a papá le encantan.
Su descaro dejó a Adeline sin palabras por un segundo. Maya e Ivy sabían que lo más probable era que Sienna estuviera inventando tonterías, pero al ser externas a la familia, solo podían mirar a Adeline, esperando su reacción.
Adelin